Exposición en Sacramento conecta las deportaciones masivas de los años 50 con las redadas migratorias actuales

by Adam Ashton • CalMatters


Un visitante toma una fotografía de una obra de arte en la nueva exposición “Help Wanted/Leave Now” en el California Museum de Sacramento, el 12 de agosto de 2026. (Foto de Anna Hoch-Kenney/CalMatters).

El California Museum presenta una muestra que compara la histórica Operación Wetback con las políticas contemporáneas de deportación, a través de testimonios de personas afectadas en distintas generaciones.

Cuando Pablo Espinoza visitó una exhibición sobre el internamiento de japoneses estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial en el California Museum, tuvo una idea: utilizar ese mismo espacio para contar otra historia sobre una de las campañas de deportación más grandes en la historia de Estados Unidos.

Tras años impulsando iniciativas para visibilizar las experiencias de los latinos en California, primero como periodista y después como integrante del personal legislativo estatal, Espinoza pensó que él mismo podría haber sido blanco de las deportaciones masivas de 1954 y 1955 si hubiera vivido entonces en el estado.

“Eso podría haberme pasado a mí. Eso podría haberle pasado a mi hijo. Tenemos la apariencia que buscaban”, dijo.

Durante años, el momento para desarrollar esa exposición no pareció adecuado. Eso cambió ahora.

El California Museum inauguró esta semana “Help Wanted/Leave Now” (“Se busca ayuda/Váyanse ahora”), una exposición especial sobre la campaña de deportaciones masivas de la era del presidente Dwight Eisenhower, conocida oficialmente como Operación Wetback, un término considerado ofensivo para las comunidades latinas. La muestra abre en medio del endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas por el presidente Donald Trump, quien prometió una campaña de deportaciones de una escala aún mayor.

La exposición establece paralelos explícitos entre pasado y presente mediante testimonios en video de personas deportadas hace más de siete décadas y de inmigrantes detenidos y expulsados recientemente.

“Quizá las cosas ocurren por una razón. El mensaje que esta exposición tiene para compartir con el público es más oportuno que nunca”, afirmó Espinoza.

Un millón de deportaciones

Se calcula que alrededor de un millón de personas fueron deportadas durante la campaña de la era Eisenhower, enfocada principalmente en comunidades latinas del suroeste estadounidense. Las expulsiones ocurrieron apenas una década después de que la escasez de mano de obra durante la Segunda Guerra Mundial impulsó la expansión del Programa Bracero, que permitió la llegada de trabajadores mexicanos a Estados Unidos.

Al igual que ocurre hoy, algunos líderes políticos argumentaban entonces que los inmigrantes indocumentados representaban una amenaza para los trabajadores estadounidenses. Trump utilizó argumentos similares durante su campaña presidencial de 2024.

La administración Eisenhower aceleró las deportaciones transportando a las personas en barcos y camiones. Historiadores han documentado casos de personas que murieron por insolación durante los traslados. Actualmente, defensores de los derechos de los migrantes denuncian condiciones de hacinamiento y acceso limitado a atención médica en centros de detención.

Tanto entonces como ahora, inmigrantes denunciaron haber sido detenidos por su apariencia física o por hablar español. La exposición también destaca cómo el lenguaje despectivo utilizado durante la campaña de los años cincuenta encuentra eco en recientes denuncias sobre expresiones similares usadas por agentes migratorios durante operativos en Los Ángeles.

Deportado pese a ser ciudadano estadounidense

La exposición incluye el testimonio en video de Víctor Ochoa, artista y activista de San Diego, quien fue deportado siendo niño en 1954.

Su madre les pedía a sus hijos que evitaran hablar español por temor a llamar la atención de las autoridades. Un día, agentes federales llegaron a su vivienda en el Este de Los Ángeles y le informaron a la familia que tenía tres días para abandonar el país voluntariamente o enfrentar la deportación.

Ochoa era ciudadano estadounidense. Había nacido en Estados Unidos y tenía apenas siete años, pero sus padres eran originarios de México. La familia decidió marcharse antes de enfrentar una expulsión forzada.

“Recuerdo que asustaron muchísimo a mi mamá y ella lloró cuando se fueron”, contó Ochoa.

Su experiencia marcó el resto de su vida y ayudó a impulsar décadas de activismo, incluido su trabajo en la creación del histórico Chicano Park en Barrio Logan, San Diego.

Detenida antes de iniciar su carrera como enfermera

Otra de las historias presentadas es la de Vilma Palacios, una joven de 23 años detenida por agentes migratorios en junio de 2025, aproximadamente una semana antes de comenzar un nuevo empleo como enfermera en un hospital de Nueva Orleans.

Palacios pasó seis meses en un centro de detención luchando por permanecer en Estados Unidos antes de aceptar su deportación a Honduras.

Llegó al país a los seis años, pasó gran parte de su infancia en Orange County, terminó la preparatoria en Luisiana y obtuvo un título universitario en la Universidad Estatal de Luisiana.

Su caso atrajo atención nacional porque no tenía antecedentes penales y estaba a punto de iniciar una carrera profesional en el sector salud.

“Decían que iban a venir por criminales y personas con antecedentes penales, no por quienes han dedicado toda su vida a Estados Unidos y a servir a la comunidad. Nunca pensé que llegaría a ese punto”, señaló.

Tras ser deportada, consiguió empleo en un hospital de Columbia Británica, Canadá, donde actualmente reside.

“Estas son buenas personas que están siendo enviadas de regreso. Hay personas buenas en Estados Unidos que solo quieren contribuir y mejorar el país, y están siendo deportadas”, afirmó.

La motivación detrás de la muestra

Espinoza llegó a Estados Unidos desde Ecuador con una visa de estudiante. Más tarde trabajó como periodista de televisión en Texas, Fresno y Sacramento antes de incorporarse a la oficina del presidente de la Asamblea Estatal de California.

Con el tiempo, dijo haber cambiado su percepción sobre la inmigración al conocer personas que cruzaban la frontera para mantener a sus familias y que prácticamente no tenían posibilidades de obtener un estatus legal.

Considera que la exposición puede motivar a los visitantes a reflexionar sobre el sistema migratorio y las consecuencias humanas de las deportaciones.

Mientras la muestra abre sus puertas, Espinoza recuerda a su hijo Adrian, fallecido en 2024 a los 25 años.

“Al final, espero que la gente vea esto junto a sus hijos y luego se pregunte: ‘¿Qué más puedo hacer?'”.

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Andrea Goyette

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